miércoles, 18 de septiembre de 2013


La locura

¿Y qué es la locura?
falaz fantasía sin razones,
murmullo de un niño a lo lejos
donde todo se convierte en un crucigrama,
enajenación de lo ajeno,
que es lo tuyo;
fugaz,
tu mundo,
ya no tuyo ni de nadie.

El sonido del viento en tus oídos
mientras dormías,
y tú, dormida,
oías.
Murmullos de risas frenéticas
y mientras,  yo, sin poder hacer nada,
intento encontrar una pizca de cordura
entre tanta hermosura.

Pupilas dilatadas,
miradas encontradas,
perdidas, en algún lugar.
Intento olvidar aquel lamento,
tu historia en mi memoria
acariciando mis adentros,
donde te encuentro tan perdida,
tú, decidida,
sin saber dónde te hallas,
yo no encuentro más que murallas
que rodean lo que siento.

Y aquí me encuentro yo,
en tu mundo enajenado,
intentando descifrar el crucigrama de tu sinsentido,
intentando hallar una razón para seguir aquí,
escuchando el silencio de tu locura.

Estela Casais

martes, 17 de septiembre de 2013

Un concepto distinto de alojamiento

Estancia más desayuno e IVA incluido y, lo más importante, la incertidumbre de qué ocurrirá hoy.
Si te gustan las emociones fuertes, no lo dudes, ven a visitarnos. El hotel Barceló-Lodomar, por su enclave privilegiado, a menos de 10 minutos de la playa y al lado de las Salinas de San Pedro del Pinatar, le ofrece algo más que una cama para dormir. ¿Quién dijo pernoctar? Suena aburrido…
En teoría, sólo hay dos tipos de habitación en este hotel de cuatro estrellas, aparte de los aparta-hoteles, que apartar, bien seguro van a tener que apartar.  Sin embargo, yo incluiría algún modelo más de habitación. La que lleva cucaracha incluida, la del murciélago descansando hasta el resto de sus días en el balcón y la del mando original con papel fiso o cinta aislante, para evitar que se le salgan las pilas. ¡Domótica pura, señores! Y es que, claro, un mando de los de siempre sería demasiado corriente para un hotel de nuestra categoría.
También podríamos incluir la de la caja fuerte cerrada, la misma a la que hay que avisar al técnico para que la abra, sino permanecerá cerrada durante el descanso del murciélago en el balcón.
Una vez que el huésped está ya en su tan soñada y esperada alcoba, preferiblemente, y por votación de una mayoría, sin visitantes, ¿para qué revisar las habitaciones antes de su entrada?, esta es una idea demasiado descabellada, aquí entra en juego la idea positiva que del cliente se debe tener, tanto que se espera que consiga abrir hasta la caja fuerte.
Incluiré también aquí el dormitorio para “fuertes”, que es la que necesita de algo que más que maña para conseguir abrir la puerta del balcón, eso sí, si lo consigue el esfuerzo habrá merecido la pena pues dispondrá de unas maravillosas vistas. Lo que sí deberíamos plantearnos en poner una silla en el balconcito para después del esfuerzo.
Disponemos también del aposento para “los ahorrativos”, que dispone de un solo champú y gel para dos personas y es que, como dice uno de los diez mandamientos, hay que compartir.

He de decir que lo mejor de todo, aparte de la organización del personal, es el funcionamiento de los ordenadores, impresoras y demás “aparatitos” que apenas utilizamos en nuestro día a día, será por el hecho de que se trate de un hotel. Especialmente me llama la atención la fotocopiadora, último modelo, tan último que hay que apagarla después de cada fotocopia para que no se sature. Pero, como soy tan optimista, estoy aprendiendo mucho con ella y para ella, ya siento que casi puedo entenderla, la trato con suavidad para que no se canse demasiado, le saco los papelitos cuando se quedan atascados dentro, le cambio la tinta y, si queda poca y no hay reserva, la agito y después de estar apagada un rato, da para una o dos fotocopias más. Eficacia comprobada. Mi ordenador no es tan viejo, quizás tenga el tiempo que tiene el hotel y es que para que hacer caso a aquella frase tan sonada “renovarse o morir” si se puede hacer lo que hace el director, limpiar las plantas hasta sacarles brillo cada mañana porque claro, la imagen es la imagen.

Estela Casais
No creo en nadie que no crea en nosotros

Rincones,
meandros,
alternativas;
silencios
duros,
palabras frías;
palpar la puerta
escondida:
manosear
la vida.

La muerte,
enemiga,
detrás;
Detrás la brisa
del horizonte,
detrás el hombre,
detrás
el nombre
de alguna rosa:
¿es la esperanza
o es la aurora
o la mañana
o la blanca sombra
de la anochecida?

En la madrugada
sinfonías incandescentes
de tormentas;
el futuro,
la vida,
la mente;

Alternativas
de sueños
imposibles:
de volcanes,
la mirada clara
matinal;
en los espejos
gritos infantiles.

Sucio alimento
de vida;
de habichuelas,
la cena,
la carne,
la piel;
de palabras vacías,
la nada;
de miel
los miedos
y la tierra definitiva.


M. Casais

lunes, 16 de septiembre de 2013

IMAGINA

España tiene de sangre el césped manchado
Y de barro las orillas llenas
cuando llora Sagitario...

Y... ¿es que merece la pena
preguntar a tus zapatos
Si el demonio habla castellano?
Si es andaluz, si es gitano,
Si es amante de la luna
O si por ella es amado...
Si el cielo es azul de por sí
O si antes que azul fue gris
Y tú lo has coloreado.

Son los dogmas perseguidos
Un camino encaramado
A pilares de la ira,
Que no pilares,
Son clavos
Con las puntas hacia arriba.
Mas los clavos, si imaginas,
Flores serán en tus manos.

Deja que la vida siga,
respirando hacia otro lado.
Imagina... imagina...
Pronto habrá todo acabado.

Dèsirée Dorado

El miedo de lo mediocre

El miedo de lo mediocre

El miedo de lo mediocre,
la mediocridad del miedo,
creo en la incredulidad del credo,
en el duelo del hielo
al tocar el suelo.
En el suelo del pobre
que aguanta el hielo
que calienta las mentes
de los que no sienten:
si mientes no hay simientes.
Del que alerta su presencia,
la presencia que no cesa
porque no pesa su esencia.
Del sonido tenue de los árboles
un guiño de alabanza.
De la mirada tímida de un niño
la esperanza…
Penetrante el vacío,
entra dentro
como el hielo,
tan frío.
¿Cuál es la diferencia entre esencia y consciencia?

Estela Casais


Entrelazados

Un sueño, un camino,
tu sueño, mi destino,
mi amigo, mi amante,
mi juez, mi parte,
tus ojos, mi obra de arte.
Te siento, yo vivo,
latido constante,
me tienes, te tengo,
tiemblo,
cuando te siento alejarte.
Despacio,
camino seguro,
tu alma
trae mi calma
y siembra futuro.

Estela Casais