viernes, 13 de septiembre de 2013


La luna, mudo testigo de poesías y cuentos

Compañera de juegos incesantes,
 visita efímera tu plenitud,
imagen de la fertilidad,
se te relaciona con el crecimiento, la muerte, la decadencia,
 de tu fulgor se manifiesta la esencia del estado anímico de la vida.

Cuestionada diosa del agua,
después del crepúsculo quedas tú,
sencillez tu hermosura,
y la fuerza que irradias
el reflejo puro de tu plenitud.

Tormento de poetas,
siempre serás un misterio,
para muchos monasterio
de su paz anacoreta.

La eterna buscada,
representación de la divinidad,
simbólica en todas tus caras,
manifiesto de la complejidad.

Diosa madre,
reina del cielo,
porque escuchas mis plegarias
ante ti me desvelo.

Tu presencia me hace presente,
tu esencia
me mantiene consciente.

Por ser confidente
de momentos tan reales,
contigo todos especiales,
de ti sí soy creyente.

Despertadora oficial de sueños,
musa de inspiración,
a veces, de esos sueños cementerio;
pero siempre su gran motivación.

Si algún día pierdo mi tesoro más preciado,
tú, dueña y señora de todos mis recuerdos,
hazme un lado,
pues prometo contigo fundirme
el día que pueda recuperarlo.

Leal amiga compartida,
contigo empieza mi partida,
el desafío de mis días,
culmina cuando fulminas.

Ardiente fuego de silencio,
te haces pequeña con cada mentira,
cuando escuchas nuestras plegarias recobras vida,
valiente madre,
enigmática tu salida,
alegre siempre tu despedida.

Carismática y luchadora,
creadora de fantasía,
fiel espectadora
de semblantes aguardando la hora del día
en que se columpien las mecedoras escuchando tu canto,
el canto de la alegría.

Canto de esperanza
que ha visto unir tantas sonrisas,
para ti mis alabanzas
de que nunca muera la noche sin poder contemplarte,
muchos sueñan con alcanzarte,
yo me conformo con poder verte.

Dama insinuante
te obligaron a ser luna
dejando a un lado tu fortuna,
la de ser esposa y madre.

Pero se te concedió un deseo
reencontrarte con tu amado,
en noches de luna llena,
una o varias veces al año.

Fiel a tu elegancia
nombraste a un testigo,
para mantener intacta tu fragancia
te oculta con su abrigo.

Camuflada por su sombra
desaparecen tus heridas
paciente luna, luna paciente,
así cobra sentido tu vida.

Leal confidente
vives esperando ese momento
en el que todo merece la pena,
mientras tanto consuelas el llanto
de los que morimos por tu canto
y a otros tantos los desvelas.

Baúl de promesas sin fondo
perdidas bajo tu luz embrujada
que me tiene hipnotizada,
has calado en lo más hondo.

El mejor regalo
tu disfrute compartido,
no es de todos quien es de nadie
pero podemos imaginar  contigo.

Estímulo de heroicas mentes inquietas
emanas serenidad,
regalas intimidad;
bajo tu custodia retas
a un mundo de sensaciones,
el que desprendes a borbotones.

Si no consigo alcanzar mi meta
siempre quedarán razones para luchar
mientras existan rincones
donde pararme a soñar.

Elegida, te entrego mis arras,
pues no sé que pasará en el mañana,
sólo sé que mientras vivas
los cuentos florecerán en sus cunas

bajo la misma luna.

Estela Casais

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