viernes, 13 de septiembre de 2013

 

A las madres


A la madre más hermosa,

La que siempre me ha querido,

A la más bella de las rosas

De mi jardín florecido:

 

 

Tú me enseñaste a respirar,

Acariciando con tus entrañas mi frágil cuerpo;

Ansiaba ver la luz y te imaginaba hermosa…

Nueve meses fueron en un mundo rosa.

 

Llegó al fin el día soñado,

Una mañana de noviembre;

Yo salía de tu vientre y tú…

Tal y como te había imaginado.

 

Mundo que tú me ofreciste

A cambio de tus fatigas,

Todo lo que te perdiste

Por entregarme tu vida.

 

Después diste tu valor, tus años,

Paciencia, juventud y mimos…

Y aunque a veces te hice daño,

Me guiaste por el buen camino.

 

Tu amor, incalculable,

Mis errores por alto pasó…

Y es que el querer de una madre,

Ése, no tiene comparación.

 

Tu ejemplo, tu mirada, tu ceño fruncido,

Tu fuerza y certeza en un cielo hundido,

Me asombran y respaldan, me guían y cuidan,

Mi destino iluminan y mis acciones vigilan.

 

Ven mamá, ven aquí, a mi lado;

Charlemos de cosas, de historias,

De castillos en el aire,

De las que sabemos de memoria,

Ya que el tiempo no ha borrado.

 

Mira esas arrugas de expresión,

Testigos del tiempo…

Cada una de ellas conoce su por…

Dime mamá, ¿en cuál estoy yo?

 

De mi alma apenada has sido testigo,

De mis luchas, angustias, silencios, secretos…

Siempre tú entendiste de lenguajes del alma,

Ésos que aún me sirven para hablar contigo.

 

Y… antes de terminar,

Perdón nuevamente por los malos momentos

Que te hice vivir en tiempos pasados.

¡Gracias por darme la vida y

Por estar siempre a mi lado!
 
 
 
Dèsirée Dorado

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