Un concepto distinto de alojamiento
Estancia más desayuno e IVA incluido
y, lo más importante, la incertidumbre de qué ocurrirá hoy.
Si te gustan las emociones fuertes, no lo dudes, ven a
visitarnos. El hotel Barceló-Lodomar, por su enclave privilegiado, a menos de
10 minutos de la playa y al lado de las Salinas de San Pedro del Pinatar, le
ofrece algo más que una cama para dormir. ¿Quién dijo pernoctar? Suena aburrido…
En teoría, sólo hay dos tipos de habitación en este hotel de
cuatro estrellas, aparte de los aparta-hoteles, que apartar, bien seguro van a
tener que apartar. Sin embargo, yo
incluiría algún modelo más de habitación. La que lleva cucaracha incluida, la
del murciélago descansando hasta el resto de sus días en el balcón y la del
mando original con papel fiso o cinta aislante, para evitar que se le salgan
las pilas. ¡Domótica pura, señores! Y es que, claro, un mando de los de siempre
sería demasiado corriente para un hotel de nuestra categoría.
También podríamos incluir la de la caja fuerte cerrada, la
misma a la que hay que avisar al técnico para que la abra, sino permanecerá
cerrada durante el descanso del murciélago en el balcón.
Una vez que el huésped está ya en su tan soñada y esperada
alcoba, preferiblemente, y por votación de una mayoría, sin visitantes, ¿para
qué revisar las habitaciones antes de su entrada?, esta es una idea demasiado
descabellada, aquí entra en juego la idea positiva que del cliente se debe
tener, tanto que se espera que consiga abrir hasta la caja fuerte.
Incluiré también aquí el dormitorio para “fuertes”, que es
la que necesita de algo que más que maña para conseguir abrir la puerta del
balcón, eso sí, si lo consigue el esfuerzo habrá merecido la pena pues
dispondrá de unas maravillosas vistas. Lo que sí deberíamos plantearnos en poner
una silla en el balconcito para después del esfuerzo.
Disponemos también del aposento para “los ahorrativos”, que
dispone de un solo champú y gel para dos personas y es que, como dice uno de
los diez mandamientos, hay que compartir.
He de decir que lo mejor de todo, aparte de la organización
del personal, es el funcionamiento de los
ordenadores, impresoras y demás “aparatitos” que apenas utilizamos en nuestro
día a día, será por el hecho de que se trate de un hotel. Especialmente me
llama la atención la fotocopiadora, último modelo, tan último que hay que
apagarla después de cada fotocopia para que no se sature. Pero, como soy tan
optimista, estoy aprendiendo mucho con ella y para ella, ya siento que casi puedo
entenderla, la trato con suavidad para que no se canse demasiado, le saco los
papelitos cuando se quedan atascados dentro, le cambio la tinta y, si queda
poca y no hay reserva, la agito y después de estar apagada un rato, da para una
o dos fotocopias más. Eficacia comprobada. Mi ordenador no es tan viejo, quizás tenga el tiempo que
tiene el hotel y es que para que hacer caso a aquella frase tan sonada “renovarse
o morir” si se puede hacer lo que hace el director, limpiar las plantas hasta
sacarles brillo cada mañana porque claro, la imagen es la imagen.
Estela Casais
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