Érase una vez…
Un niño que soñaba
Que era un duende sabor miel
En el país de las hadas.
Creó un cuento de amor,
Con flores y lunas llenas,
Que adornaban el corazón,
Perfecto, de una princesa.
Y esa princesa era yo,
Con un vestido de seda,
En una burbuja de jabón
Que no explotaba siquiera.
Nuestro lecho era una flor,
Única en el mundo entero
Y sonaba una canción
Cuando él decía “te quiero”.
Siempre con ojos cerrados,
Imaginó un gran amor.
Creyó estar enamorado,
Despertó y vio que no.
Y colorín colorado,
Ese cuento se acabó
Y mi duende encantado
Otro cuento se inventó.
Dèsirée Dorado

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